| Estándares de facto: Copia sólo lo bueno
POR JUAN CARLOS GARCÍA GOMEZ - http://usalo.blogspot.com/
La costumbre hace la ley. Algo así viene a ser un estándar "de facto":
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La expresión latina que significa “de hecho”, cuyo significado es el opuesto a “de iure”, “de derecho”.
Al hablar de normas o estándares de facto se está haciendo referencia a documentos o herramientas que son seguidas y usadas por la industria como si hubieran sido aprobadas por organismos oficiales, pero que en realidad no lo son.
Wikipedia |
Así, mientras que los estándares propiamente dichos (o "de jure") son, en nuestro terreno, los emanados por el W3C y otras organizaciones, relativos al correcto uso de los lenguajes y elementos de construcción de sitios (HTML, XHTML, CSS, etc.), los estándares de facto están relacionados con las costumbres extendidas en cuanto a diseño web, sin que existan recomendaciones ni documentación oficiales al respecto.
Además, como resultado del conjunto de prácticas extendidas, éstos estándares de facto pueden estar sometidos a los dictados y vaivenes de las modas.
Sin embargo, si se sabe extraer la lección correcta de observar qué se viene haciendo en la red, se pueden conseguir importantes mejoras de usabilidad. Pero, cuidado, porque no todo lo extendido como práctica habitual es necesariamente una buena práctica.
De entrada, se hace necesario intentar sistematizar algo la definición de un estándar de facto. Nielsen propuso en 1999 una escala , que matizó en 2004, que podría servir de orientación:
- Estándar. Si al menos el 80% de los grandes sitios hacen las cosas de una determinada manera, eso será un estándar de facto, y los usuarios esperan encontrar dichos elementos en el resto de sitios, porque siempre aparecen.
- Convención. Si entre el 50-79% de los grandes sitios hacen las cosas de un modo determinado estaríamos ante una fuerte convención, y esos elementos usualmente aparecen.
- Confusión. Si menos del 50% de los sitios hacen las cosas de una determinada manera no habría convenciones dominantes, y los usuarios no sabrían qué esperar en un nuevo sitio.
Nielsen recomendaba seguir a pies juntillas las prácticas que se podían considerar estándar de facto, ser más precavido al respecto cuando se trataba de una fuerte convención, y desarrollar una idea propia si no había convenciones dominantes.
Heidi Adikisson examinó 315 sitios en 2002 y estudió para su tesis doctoral (PDF) algunos patrones de uso en cuanto a diseño web. Los usos más extendidos, y que se podrían considerar estándares de facto, o casi, eran:
- 100% de los sitios estudiados contenían un enlace de vuelta a la página principal en la esquina superior izquierda.
- 93% de los sitios ofrecían búsqueda global presentada en forma de campo de texto y botón.
- 87 % de los sitios disponían sus enlaces globales de primer nivel arriba u horizontalmente (Top or horizontal placement of global, top-level category links 87% of sites)
- El 76% de los sitios usaban texto en forma de gráfico para los enlaces de primer nivel (Text rendered as a graphic for global, top-level links 76% of sites)
- 72% de los sitios usaban la metáfora del carrito de la compra (19% una bolsa, 7% una cesta).
Una de las sorpresas que se encontró Adkisson fue que algunas características eran mucho menos empleadas de lo esperado. Así, sólo el 45% de los sitios estudiados usaba el rastro de migas de pan (breadcrumb) como ayuda a la navegación, apenas el 50% empleaba el azul como color para los enlaces, o tan sólo el 37% utilizaba un color distinto para los enlaces visitados.

Ubicación del Logo

Ubicación del carrito
Fuente: Adkinson (2002)
Adkisson también se hacía algunas preguntas interesantes, como cuál es el nivel concreto de cumplimiento que debe tener una característica para ser considerada estándar de facto, cuál es el grado de desviación aceptable para considerar que se cumple una característica o si hay aspectos más importantes que otros.
La razón para la estandarización, añadía Adkisson, era muy clara:
"lower development costs and higher usability"
Siendo algo malévolo, se podría considerar que, pese al beneficio de la segunda característica (mayor usabilidad), la primera tendería a frenar el uso de estándares por parte de algunos (malos) diseñadores: si el producto sale así más barato, el margen de beneficio económico propio es menor. ¿Que son pocas las empresas de diseño que son tan malvadas?. Puede, pero haberlas las hay.
Encarecer el producto artificialmente a base prácticas no estándard no es tampoco una buena práctica empresarial a largo plazo, pero la web es joven y hay empresas a las que dicha política aún les funciona, pues la mayoría de los clientes no suelen estar capacitados aún para valorar estas cuestiones, y terminan prefiriendo comprar fuegos artificiales antes que un producto sólido.
No obstante, es bueno plantearse si algunas prácticas, a priori estándares de facto, conviene realmente seguirlas hasta sus últimas consecuencias o, por el contrario, innovar en ese terreno. Por ejemplo, Adkinson citaba en 2002 dos casos en los que, según ella, tal vez fuera acertado no seguir las convenciones:
- El primero de ellos se refería a Nordstrom.com que utilizaba la metáfora de la bolsa en lugar de la del carrito de la compra, ya que la consideraban más adecuada a su estilo off-line, en el que la bolsa se identificaba muy directamente con la empresa. Sin embargo, ahora ya no aparece el icono de la bolsa por ningún lado, aunque siguen empleando un enlace de texto con la expresión "bag" en lugar de "cart".
- El segundo caso era el de Spencer Gifts, que utilizaba la metáfora de un ojo para su buscador, pues se adecuaba más a su idea de sitio que el clásico buscador. Hoy no hay buscador.
En determinados sitios algunas prácticas funcionan muy bien, pero seguramente sólo por tratarse de un sitio muy peculiar. Nielsen (2005) hace un repaso de algunas de las características negativas de Amazon que, pese a estar mal, funcionan para Amazon, tal vez porque es de los pocos sitios en la red con posición de claro dominio de mercado frente a sus competidores.
Nielsen indica las siguientes malas prácticas en Amazon:
- Página abarrotada de enlaces (hasta 259 enlaces y botones)
- Búscador de Internet dentro de la página (A9) (salvo que, como Amazon, tengas un buscador propio, mejor no poner uno para búsqueda general en la red dentro de la página).
- Anuncios en las páginas de producto (Sólo Amazon puede permitirse el lujo de poner publicidad de otras tiendas o librerías de la competencia).
- Pésima interfaz de usuario para las categorías de productos especializados.
- Mala integración con sus sitios internacionales (no se puede saber si un libro está disponible en otro idioma o en otra de sus tiendas en el mundo).
- Difícil comprensión del fenómeno de relación (o subcontratación) con empresas intermediarias en algunos casos. El usuario puede despistarse cuando en algún momento de la compra interactúa con la empresa subcontratada (o cooperante, vamos) en lugar de directamente con Amazon, que es donde estaba comprando inicialmente.
Como se ve, la mayoría de estas malas prácticas de Amazon tienen que ver con la balanza de perjuicio/beneficio. Pese a realizar algunas malas prácticas, el beneficio económico directo derivado le compensa las posibles pérdidas derivadas de ellas.
Por supuesto, el propio Nielsen hace incapié en que Amazon es claramente la tienda más usable de Internet y enumera unas cuantas de sus geniales buenas prácticas.
Evidentemente, los extremos no suelen ser la mejor solución, y guiarse únicamente por la estadística de uso de las características no parece una solución completa, pues:
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On the web there is an inherent tension between creating a uniform experience across sites (which lowers development costs and increases usability) and creating a unique, compelling experience. (Adkinson, 2002) |
De lo visto más arriba se desprende que es bueno hacer incapié en utilizar estándares de facto, especialmente para los aspectos más claramente extendidos, y cuya eficacia está más que probada.
Copiar las prácticas ajenas que claramente funcionan es una buena idea si somos capaces de prever que también funcionarán en nuestro sitio. En este caso, el copiar prácticas ajenas que funcionan es darle al usuario un entorno de trabajo en el que se sienta cómodo y le resulte familiar.
Por supuesto, habrá que dejar parcelas (pequeñas) a la innovación y creatividad para darle a nuestro sitio su identidad, su personalidad. Pero recuerda, una personalidad muy muy marcada, salvo los casos excepcionales (por geniales), tenderá más a provocar distanciamiento que atractivo.
Así, los aspectos en los que quizá sería más rentable dejar volar la imaginación serían aquellos para los que no hay consenso en al menos el 50% de los sitios (confusión), y en los que es más fácil crear con libertad. Una buena idea desarrollada dentro de esta parcela (de no consenso) tendrá más probabilidad de funcionar bien, extenderse y, por tanto, convertirse en estándar de facto que una buena idea aplicada a un aspecto que ya es previamente un estándar de facto.
Aunque, evidentemente, el modelo de negocio y los contenidos son la clave principal del éxito, en lo referido a la interfaz el adecuado equilibrio entre innovación y respeto a los estándares de facto (no necesariamente al 50%) puede ser la clave del éxito.
Artículos:
* Nielsen, J. The Need for Web Design Standards. Alertbox. 2004
* Nielsen, J. When Bad Design Elements Become the Standard. Alertbox. 1999
* Nielsen, J. Amazon: No Longer the Role Model for E-Commerce Design. Alertbox. 2005
* Adkisson, H. Examining the Role of De Facto Standards on the Web. Boxes and Arrows. 2005
* Adkisson, H. Web Design Practices. 2002.
* Adkisson, H. Identifying De-Facto Standards for E-Commerce Web Sites (PDF 4 Mb). Tesis Doctoral. 2002
* Bernard, M. Developing Schemas for the Location of Common Web Objects. Usability News. 3.1.2001
* García, J. C. El lado bueno de la costumbre. Úsalo.
Post Original en:
http://usalo.blogspot.com/2005/07/estndares-de-facto-copia-slo-lo-bueno.html |