Los Pop-Ups: Defectos y Virtudes
La balanza se mueve entre generar ingresos por publicidad a costa de la satisfacción de los usuarios -utilizando técnicas intrusivas como el pop-up- o buscar otros formatos -banners, por ejemplo- más dóciles y familiares.
Los pop-ups son instancias del navegador que se abren como consecuencia de una acción, involuntaria o voluntaria, de un usuario en una página web. No conviene confundirlo con las "ventanas emergentes" o nuevas ventanas que utilizan muchos sitios para abrir enlaces. Su formato es de ventana sin barra de herramientas ni de dirección que invitan al usuario a realizar una acción como suscribirse a un boletín de novedades, acudir a un sitio web o simplemente anunciarnos un producto o servicio.
Los pop-ups y la publicidad
Los molestos pop-ups y los pop-unders (ventanas que en vez de saltar sobre el contenido que estamos visualizando, se agazapan detrás del navegador y aparecen a traición al cerrarse este) adquieren protagonismo en los últimos tiempos como una mala práctica de los anunciantes. De hecho, según Media Metrix, sólo un 9,2% de los anunciantes de Internet utilizan este formato publicitario.
Tal procedimiento, que cobró su máximo exponente como forma molesta y abusiva de generar ingresos extras por parte de los webmasters en los sitios de (cuidado con hacer clic o la pantalla se llenará de ventanitas) hacking y pornografía, el año pasado llegó a ser habitual entre los publicistas.
Hoy día, sin embargo, decrece el número de sitios que se arriesgan a emplearlo, so pena de agobiar y espantar a sus usuarios con estos pop-up windows que como moscas sobrevuelan la pantalla. Los incluyen, si acaso, como un tributo que hay que pagar para poder seguir accediendo a sus contenidos de manera gratuita.
Si la tendencia es que para garantizar librarse de ellos es necesario pagar una suscripción —como si de una plataforma de televisión de pago se tratara—, resulta curioso que sitios web cuya orientación es la venta también presenten este recurso, promocionando a anunciantes ajenos que tratan de llevarse el negocio.
Nielsen/NetRatings, en un informe de septiembre del año pasado, explica que de toda la publicidad contratada, el pop-up y el pop-under sólo fueron un 2% de toda la publicidad en Internet durante los meses de enero a Julio de 2002 (un total de 11,3 billones de impresiones), donde el predominio correspondió a los banners.
La estrategia perseguida por los anunciantes que utilizan este formato es la de marketing directo, atraer tráfico (58%) o generar ventas (26%), más que la de construir imagen de marca o posicionamiento.
Acabar con la plaga
En general, los usuarios han ido desarrollando reflejos en aras de ir cerrando las ventanas incluso antes de que carguen su contenido. Hay casos en los que estas ventanas se instalan en el ordenador a través de una ventana de diálogo y saltan una y otra vez durante la navegación.
Contra esta plaga se pueden encontrar en el mercado algunos Pop Up killers "insecticidas", o softwares que anulan la aparición automática de las nuevas ventanas.
La balanza se mueve entre generar ingresos por publicidad a costa de la satisfacción de los usuarios (utilizando técnicas intrusivas como el pop-up) o buscar otros formatos (banners, por ejemplo) más dóciles y familiares.
Uno de los exponentes más intrusivos es Gator. El software de Gator sirve de recordatorio de contraseñas evitando "trabajos molestos", asiste en la tarea de rellenar formularios almacenando datos personales "encriptados" en la computadora del usuario y presenta ofertas personalizadas para los navegantes.
Gator se instala de forma discreta en el navegador del usuario y llega a "limpiar" de anuncios los sitios que se están visitando para mostrar su propia publicidad. Esta dudosa práctica le está costando pleitos de otras compañías.
Pop-ups: buenas prácticasExiste sitios web donde la finalidad de los pop-ups es servir como una ventana modal, es decir, acompañan al usuario en la realización de una tarea. Por ejemplo, enviar un artículo por correo a otra persona, recordatorio de contraseña, localizar un código postal, ampliar una imagen pesada sin tener que cargar de nuevo todos los elementos de una página.
Su función es ayudar o auxiliar en un trabajo a realizar en una pantalla. Una vez utilizado, dicho recurso se cierra, bien por haber cumplido su cometido o bien por la acción deliberada y voluntaria del usuario. Lo importante es que esa ventana tenga sentido en el contexto en que es abierta y que el usuario pueda viabilizar su faena a través de ella. GC, 22/10/2002 |