¿Qué es un diseñador Web? - final
Cambiando el modelo
La interfaz web, la navegación entre páginas y la usabilidad son los elementos más importantes para el triunfo de un sitio en Internet, porque son los elementos que más valora el usuario final, y el usuario es el rey. El profesional adecuado para esta labor no es el programador, ni el diseñador gráfico, ni el jefe de proyecto; es, simplemente, el diseñador web, la persona que es capaz de combinar todos los ingredientes necesarios para producir un sitio de esa naturaleza que resulte equilibrado, usable, funcional y útil.
Por Luciano Moreno. Webmaster de HTMLWeb
Con el desarrollo de aplicaciones informáticas para sectores no informáticos (gestión, administración, etc.) fue necesario adaptar éstas interfaz para su posible uso por personas ajenas al ambiente de la programación. Así, surgieron métodos de interacción persona-computadora cada vez más simples, más "humanas", produciéndose un punto de inflexión con la introducción de las interfaces gráficas y las basadas en ventanas (windows).
Estas interfaces gráficas estaban diseñadas siguiendo el modelo de los primeros sistemas operativos gráficos, con colores grises, iconos más o menos estándares y sistemas de menús y pestañas por todos conocidos, pero siempre desde el punto de vista de los programadores, que fueron las personas encargadas de desarrollarlas.
Con el paso del tiempo, y a la par siempre de la ampliación del número de usuarios procedentes de diferentes sectores, las interfaces fueron evolucionando en formas, colores y espacios, llegando un momento (coincidente con la expansión informática empresarial) en que se vio que el concepto de diseño existente no era el más adecuado. Entonces se empezó a encargar el trabajo de diseño de interfaces a equipos formados por programadores, especialistas en interacción persona-computadora y diseñadores gráficos, intentando que estos últimos les aportaran algo de “humanidad” y colorido. Este punto fue fundamental, ya que se empezó a pasar del pensamiento lógico y estructurado, centrado en procesos, a otro centrado en objetivos, más acorde con la mentalidad de los usuarios.
Así fueron evolucionando las cosas, adaptándose los diseños de interfaces cada vez más al concepto humano, usable, hasta que se produjo una nueva revolución que dio al traste con muchos de los conceptos previos: la aparición de la web.
El diseñador web
Con la aparición de Internet y de las páginas web, y el posterior "boom" de éstas, se introdujo en el concepto de interfaces una nueva dimensión, repleta de limitaciones propias y de elementos particulares, que originó la necesidad de plantearse una nueva teoría de diseño "centrada en el usuario".
En primer lugar, el diseño de las interfaces se vio condicionado por un medio en el que el ancho de banda y la velocidad de descarga eran elementos fundamentales. Su construcción, por ende, debía hacerse a partir de elementos ligeros, de poco peso, de tal forma que el proceso de descarga y visualización de una página web no se convirtiera en algo inaguantable por el usuario.
Por otra parte, había que tener en cuenta que las aplicaciones encargadas de visualizar estas páginas (los navegadores) se encontraban limitadas en cuanto a formato (tamaños fijos de pantalla), resolución, colores y funcionalidades.
El diseño puramente creativo había que pasarlo luego al sistema de codificación propio del ambiente web, el lenguaje de marcas HTML, muy limitado y que había que dominar bien, ya que si no, la maquetación correcta se hacía imposible. Es decir, se hizo patente la necesidad de personal especializado, medio diseñador gráfico, medio programador, capaz de configurar una interfaz y pasarla luego a una web operativa y funcional.
El concepto de interacción hombre-máquina también cambió, debido a un nuevo perfil de usuario, propio de Internet. Había que empezar a construir interfaces especializadas en unos sistemas de navegación nuevos, usados por personas impacientes, dirigidas a la consecución rápida de un objetivo claro y preconcebido, que si no eran capaces de alcanzar en un espacio de tiempo corto, simplemente, abandonaban la aplicación. Personas que, adicionalmente, eran poco conocedoras del medio y las tecnologías usadas.
Otro factor que hubo que tener en cuenta fue la dimensión de la información manejada y el acceso sencillo a cada una de sus partes. Los sitios web fueron aumentando cada vez más de tamaño, conteniendo un número creciente de páginas, con lo que la planificación correcta del esquema de localización y acceso simple a los datos devino un tema ineludible.
Cada página, además, estaría compuesta por diversos elementos activos, con una función específica que debían cumplir de forma eficaz (envío de datos, enlace a otras páginas, muestra de mensajes al usuario, etc.).
Todo ello originó la aparición de unos nuevos profesionales, los diseñadores web, encargados del diseño gráfico y lógico de interfaces de usuario, la organización de contenidos y el desarrollo e implementación de esquemas de navegación adecuados entre los diferentes segmentos de un sitio, todo compatible con los sistemas operativos existentes, navegadores, resoluciones, etc., utilizados por cada usuario en particular.
No cabe duda de que esta nueva modalidad del diseño hereda muchas cosas del diseño gráfico, pero lo amplía para adaptarlo a un nuevo medio, Internet, y a un nuevo formato, las páginas web. Como colofón, con el desarrollo de tecnologías propias para este medio (JavaScript, hojas de estilo en cascada, HTML dinámico, etc.) se ha hecho necesaria una formación cada vez más técnica de los diseñadores web, que deben ya no solo conocer el funcionamiento de estas tecnologías, sino también implementarlas en la práctica.
En la actualidad, el profesional dedicado a esa labor es quien mejor conoce las interfaces, los navegadores y la forma de hacer un sitio web funcional y usable. Toda empresa de servicios informáticos orientada a las aplicaciones para Internet debe incluir en su plantilla un buen diseñador web, que debe contar, si es posible, con colaboradores encargados de la creación de gráficos y fotografías de calidad.
Asimismo, debe ser escuchado y deben ser tenidas en cuenta sus observaciones e indicaciones, ya que, de no ser así, el producto final nunca tendrá la calidad necesaria para sobrevivir en la gran red, donde millones y millones de páginas luchan por obtener el premio final: el usuario.
Conclusiones
La interfaz web, la navegación entre páginas y la usabilidad son los elementos más importantes para el triunfo de un sitio en Internet, porque son los elementos que más valora el usuario final, y el usuario es el rey.
El diseño de interfaces de este tipo es un tema complejo, en el que no sólo intervienen procesos de diseño gráfico, sino que también son imprescindibles aspectos como arquitectura de la información, navegación, usabilidad, funcionalidad, programación en caliente, etcétera.
El profesional adecuado para esta labor no es el programador, ni el diseñador gráfico, ni el jefe de proyecto; es, simplemente, el diseñador web, la persona que es capaz de combinar todos los ingredientes necesarios para producir un sitio de esa naturaleza que resulte equilibrado, usable, funcional y útil.
El trabajo de semejante especialista es uno de los más importantes en la concepción y desarrollo de una aplicación web, tanto como el del programador. Este último se encarga de la parte relativa al servidor de la aplicación, siendo el responsable de que los accesos a bases de datos, los procesos de cálculo avanzado y las transacciones se realicen de forma correcta, mientras que el diseñador web se encargará de construir la interfaz mediante la cual el usuario final será capaz de aprender rápidamente a buscar la información, producto o servicio que necesita y realizar sus objetivos prácticos.
Con una buena integración entre programadores, webmaster, constructores gráficos, y diseñadores web conseguiremos que el resultado final de nuestro producto sea de calidad y eficiente, ofreciendo a nuestro cliente una aplicación capaz de rentabilizar la inversión realizada. (Final) |