| Principiante, Intermedio, Avanzado (1ra de 2)
POR Olga Fernández Deleito
A medida que la gente utiliza aplicaciones (ya sean programas de computadoras o sitios web) va adquiriendo, progresiva e inevitablemente, mayor habilidad y conocimiento sobre ellas. Entonces parece lógico que quienes diseñamos la interfaz de esas aplicaciones los planteemos de forma que puedan adaptarse a los niveles de conocimiento por los que pasan los usuarios, desde que son principiantes hasta llegar a ser usuarios avanzados.
El objetivo de crear interfaz que permitan a sus usuarios ser igualmente eficaces y eficientes con independencia de su nivel de conocimiento, sólo se consigue teniendo en cuenta y planificando los múltiples aspectos que rodean el progresivo aprendizaje y comportamiento derivado de él.
¿Es necesario plantearse diferentes versiones de una misma interfaz para cada nivel de conocimiento, o es suficiente con una única interfaz que se adapte al nivel más bajo? ¿Cómo se puede hacer una interfaz sencilla para unos sin que resulte mediocre para el resto? ¿Cómo puede colaborar la interfaz a que los usuarios progresen en su nivel de conocimiento?
Hasta ahora este campo ha sido más desarrollado en el caso de las aplicaciones cliente -los programas que tenemos en la computadora– que en el de las aplicaciones web -los sitios web de Internet-. Pero si aspiramos a que los usuarios tengan una relación duradera con las aplicaciones web es necesario investigar y adaptar sus interfaz entorno a los diferentes niveles de conocimiento y habilidad de sus usuarios, aprovechar lo avanzado en la interfaz de las aplicaciones cliente y trasladarlo al mundo online. Prueba de ello, es lo que por ejemplo hace Gmail integrando funciones habituales de un cliente de correo en un webmail.
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El aprendizaje del interfaz
Aprender en el entorno de la tecnología puede entenderse como la adquisición de habilidad, rapidez y precisión en el manejo de un sistema.
Cuando un usuario se enfrenta a una aplicación debe aprender dos cosas: las tareas que se pueden realizar a través de esa aplicación (aprendizaje funcional) y la interfaz de la aplicación (aprendizaje operacional). Y es el aprendizaje de la interfaz el que permite el aprendizaje de las tareas de la aplicación.
Entre los factores propios de la interfaz que influyen en su aprendizaje se encuentran:
- La metáfora utilizada para representar la interfaz. Puede que por tradición los usuarios hayan aprendido a manejar la interfaz a través de metáforas que en un primer momento no resultaron fáciles pero que se han terminado imponiendo por persistencia. Cabe hacer la reflexión sobre si merece la pena cambiar esas metáforas ya aprendidas aunque poco intuitivas por otras que sean nuevas pero más intuitivas. Más sobre metáforas en Grancomo.com
- La facilidad de uso y lo amigable que resulte la interfaz. Si el usuario aprende a través de una interfaz amigable será capaz de construir un modelo mental mejor que le permitirá enfrentarse con posterioridad a interfaz no amigables.
- El volumen de información que confluya en la interfaz; cuanto mayor sea el volumen más costará aprenderlo.
- El grado de consistencia tanto en la apariencia como en el comportamiento entre los elementos relacionados con un mismo concepto; a mayor consistencia más fácil será aprender la interfaz.
- Lo explícito que sea la interfaz, de modo que cuantas más explicaciones o "pistas" se incluyan, más fácil será su aprendizaje.
Entre los factores externos de la interfaz que influyen en su aprendizaje se encuentran:
- La motivación y las características individuales de cada usuario (su memoria, su habilidad visual, su forma preferida para aprender, su capacidad de análisis, etc)
- La experiencia previa en el entorno informático o con aplicaciones similares,
- El entorno en que se lleve a cabo el aprendizaje.
Tipo de usuarios según su nivel de conocimiento
Pueden distinguirse 3 tipos de usuarios: principiantes, intermedios,
avanzados. Algunos expertos no creen necesario tener en cuenta el nivel intermedio, porque es simplemente una transición entre el usuario principiante y el avanzado, donde es difícil establecer límites.
Principiantes: No se sienten cómodos utilizando la computadora y la utilizan de forma muy limitada o por obligación, desconocen conceptos básicos relacionados con todas las aplicaciones (conceptos como "instalación", "sistema operativo", etc) y no son capaces de ejecutar tareas básicas comunes a todas las aplicaciones (p. ej. cortar y pegar les cuesta aprender o son reacios a ello, tienen miedo de cometer errores y “estropear” la aplicación, dudan con qué y cómo interactuar con lo que ven en la interfaz, usan el ratón y apenas el teclado, los iconos les parecen crípticos y desconocen los atajos de teclado, no saben explicar sus necesidades respecto a la aplicación, creen que su eficiencia está condicionada por su capacidad para comprender qué significa cada una de las cosas que ven y ocurren en la interfaz, pasan la mayor parte del tiempo que utilizan la aplicación tratando de localizar el objeto que necesitan, cuando ejecutan acciones suelen relacionarlas más con objetos que con conceptos.
Intermedios: Saben realizar operaciones básicas comunes en todos los programas (por ejemplo cortar, pegar, copiar) saben explicar sus necesidades respecto a la aplicación, se convierten en "intérpretes" de las necesidades de los usuarios principiantes y transmisores de conocimiento para ellos, persiguen ser más eficientes y más rápidos utilizando la aplicación, están más predispuestos a aprender y lo hacen tanto a través de manuales como practicando con la herramienta.
Avanzados: Tienen control sobre las operaciones básicas de la aplicación, las comunes con otras aplicaciones y el sistema operativo, modifican la configuración por defecto que les da la aplicación, han desarrollado una importante capacidad de abstracción respecto a las funciones de la aplicación, han alcanzado el nivel que tienen mediante un uso intensivo de la aplicación y si necesitan aprender a realizar alguna tarea nueva quieren hacerlo de la manera más fácil, creen que lo que condiciona su eficiencia es el propio rendimiento de la aplicación, su objetivo es ser más eficientes y les puede molestar que la aplicación no les permita modificar la forma de ejecutar acciones, usan más los atajos de teclado que el ratón y que los propios iconos, suelen condicionar las decisiones de los usuarios de menor nivel de los que ser rodean.
A parte de esta diferenciación pueden encontrarse los siguientes rasgos comunes:
- En una misma aplicación concurren usuarios con diferentes niveles de conocimiento, habilidad y experiencia en tanto en el uso de las aplicaciones como en el medio informático.
- De entre todos los métodos que existen para aprender a utilizar una aplicación (la exploración, documentación, ayuda online, tutoriales, animaciones y demos, la práctica, la asistencia de otros usuarios cercanos) el aprendizaje por exploración (la propia interacción a través de su interfaz) es el preferido por cualquier tipo de usuario, aunque no es el método más eficaz y eficiente.
- El paso por el nivel principiante se supera con cierta rapidez si el usuario utiliza con cierta frecuencia la aplicación.
- A medida que un usuario se hace más experto en un medio o aplicación le resulta más fácil aprender nuevas aplicaciones porque traslada a ellas las convenciones que ya tiene aprendidas.
- Cada día hay una menor predisposición por parte de los usuarios a hacerse expertos en el manejo de las aplicaciones, sino que simplemente aspiran a saber utilizarlas para lo que realmente les interesa. Por ello la gran mayoría de los usuarios se mantiene en un nivel intermedio de conocimiento, y cuando pasan a ser usuarios avanzados lo son en un pequeño grupo de sus funciones, de forma que pueden ser expertos en algunos aspectos y principiantes en el resto. En el entorno de Internet incluso se da con más frecuencia un uso desde un nivel más elemental. Más sobre la evolución del nivel de conocimiento en Alzado.org
Original en: http://www.nethodical.com/archivos/000055.html
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